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En pleno siglo XXI el mundo está más interconectado que nunca, las comunicaciones ya no conocen de fronteras, la movilidad de personas y trámites de una parte del mundo a la otra es cada vez más frecuente. Lo que hace unos cuantos años parecía imposible, hoy en día está a un par de pasos de distancia, es por ello que se hacen imprescindibles profesionales que se adapten perfectamente a este nuevo mundo.

La traducción jurada es una profesión que aunque muchas veces se pasa por alto la relevancia de su desarrollo, constituye un pilar fundamental para el correcto funcionamiento de actividades tan esenciales como cotidianas.

 

¿Traductor… jurado?

Es bastante común conocer la forma más simple de un traductor, ya que es posible verlos en programas de televisión, películas, eventos de cobertura internacional e incluso en la radio. Sin embargo, el trabajo de traductor comprende una variedad de matices que no solo se limita a una única función.

Es a partir de allí que surgen los traductores jurados, cuyo elemento principal es la traducción de cualquier tipo de documento, bien sea legal, civil o económico con una validez otorgada por un organismo oficial. 

 

Características de un traductor jurado

-Nombramiento correspondiente: Como se ha señalado superficialmente, el atributo distinguible entre un traductor tradicional y un traductor jurado es el hecho de que este último requiere haber sido nombrado por el organismo pertinente del país (usualmente el Ministerio de Asuntos Exteriores) para ejercer sus funciones y poder certificar documentos.

De esta forma, cualquier traducción que se haga por un profesional no acreditado, por muy buena que sea, no tendrá validez alguna.

-Especialización: La traducción jurada es un campo amplio y multidisciplinario, ya que no hay un solo tipo de documento, por lo que se recomienda especializarse en una traducción jurada para asegurar resultados de calidad en un área mediante la práctica y experiencia dentro de la misma.

-Competencias idiomáticas: Saber lo básico del idioma al que se está traduciendo no resulta suficiente para la complejidad y retos a los que se enfrenta un traductor jurado al momento de trabajar en un documento oficial. De esta forma, es imprescindible contar con experiencia en la lectura, escritura del vocablo en cuestión, conociendo todos los matices de la lengua, con sus modismos, cultura e incluso costumbres, para gozar de un contexto sólido y minucioso en el texto traducido.

-Flexibilidad y disposición: Aunque no lo parezca, la traducción jurada es una de las profesiones más demandantes, ya que en cualquier momento puede surgir una situación de improviso que amerite una solución, y por lo tanto una traducción, inmediata y de calidad. Es por ello que los traductores jurados deben contar con una flexibilidad de horarios y fechas considerable para adaptarse en lo posible a las necesidades del cliente.

 

Requisitos

Antes de optar por el prestigioso puesto de traductor jurado, es esencial contar con las acreditaciones necesarias que lo hacen un profesional cualificado capaz de realizar un trabajo excepcional y evitar cualquier tipo de error:

Título certificado: Es el primer paso para asegurar que la persona que se encargará de traducir documentos importantes esté debidamente capacitada para realizar el trabajo, de esta forma cada texto tendrá un respaldo verídico de validez y profesionalidad.

Sello: Corresponde a una exigencia particular de cada traductor, es una forma de darle respaldo y validez al documento traducido. Este sello debe incluir el nombre y apellido del profesional, y el idioma en el que se ha certificado. De esta forma, el traductor jurado tiene la libertad de ejercer y hacerse responsable de la traducción expresada en cada documento que traduzca.

Copia: Adicionalmente, debe ostentar de una copia del documento original inmediato a la traducción jurada que incluya el sello oficial y la fecha de lectura del documento mismo.

Firma: Al igual que el sello, la firma del traductor jurado al final de cada documento es un requisito sumamente importante para la oficialidad del mismo. Si no hay firma, la calidad y validez del trabajo se verá significativamente afectada. 

 

Al igual que muchas cosas, la traducción como profesión es un campo lleno de sorpresas, mucho más profundo de lo que se puede ver a simple vista. La traducción jurada requiere de profesionales debidamente capacitados para enfrentar la complejidad que encierran las palabras, los textos, la interpretación y evitar cualquier error.

Las características de un traductor jurado pueden parecer exigentes, pero resultan cada vez más necesarias para el correcto desarrollo de una profesión que día a día se hace más y más imprescindible.

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