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En la modificación del Reglamento de la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Asuntos Exteriores en el Decreto 2002/2009, de 23 de diciembre de 2021, se establecieron cambios normativos en el ámbito de la traducción y la interpretación juradas. 

Por ende, aquí en nuestro artículo detallaremos algunas consideraciones importantes sobre las traducciones juradas, te invitamos a continuar con nosotros y revisar toda la información del tema. 

 

Novedades derivadas de la nueva normativa

Decimos que por medio del decreto antes mencionado se estableció la regulación de la profesión vinculada a la traducción y la interpretación juradas en España, es decir, el principal motivo aducido para modificarla se encontró en la necesidad de adaptar las consideraciones previas a las directivas de la Unión Europea relativas y a los servicios de la nueva configuración de los estudios universitarios. 

Por lo tanto, entre las esenciales novedades derivadas del nuevo reglamento destacamos el cambio en la designación del título profesional y la consagración del examen como principal vía de acceso al ejercicio de traducción e interpretación juradas.

Es así como, se elimina, la anterior normativa de traductor jurado, utilizada desde la primera vez en que aparece reflejada en un texto legislativo a mediados del siglo xviii, culminando, con la situación incompatible e incongruente de nombrar intérprete a un profesional autorizado por ley para realizar traducciones e interpretaciones oficiales.

 

Los nuevos exámenes de traductor-intérprete jurado

Se puede mencionar aparte de la aprobación de los exámenes se ha introducido también algunas modificaciones con respecto a los exámenes, aun manteniéndose la periodicidad anual de las pruebas, donde se abre la posibilidad de ampliar dicho plazo en dos años como máximo, afectando principalmente a los requisitos de los candidatos. 

A continuación, quien quiera participar en los exámenes debe seguir los siguientes requisitos:

  • Ser mayor de edad
  • Tener al menos, del título de Grado o de otro que se haya homologado a este (o una diplomatura o equivalente según el anterior sistema de títulos universitarios).
  • Tener la ciudadanía Española o de otro estado de la Unión Europea.

 

Reglamento  actualizado ante la realidad del mercado y las necesidades de la profesión

A pesar de referirse como la profesión cuyo acceso se ha regido siempre por una normativa claramente establecida, la actividad de las traducciones juradas no cuenta con un personal jurídico que establezca sus derechos y deberes de manera taxativa, y, por ende, continuará en los próximos años caracterizándose por una gran indefinición.

Así mismo, aquellas traducciones de una lengua extranjera al castellano y viceversa que deben realizar los intérpretes tendrán carácter oficial, pudiendo ser sometidas a revisión por la oficina de interpretación, aquellas que sea solicitada por las autoridades competentes.

Por ende, podrán desempeñarán su labor de traducción e interpretación con la plenitud que estos derechos fundamentales lo requieran, de acuerdo con las orientaciones dictadas por la Oficina de Interpretación de Lenguas.

En conclusión se establece que esta normativa generada por el decreto establecido de la profesión de traducciones juradas parece limitarse a dos cuestiones principales, primero formar un acertado cambio en el nombramiento del título, que refleja las actividades de traducción e interpretación acometidas por los habilitados. 

Por el otro, la adaptación de las titulaciones universitarias españolas a este nuevo contexto, parece que bajo la proliferación de facultades de traducción e Interpretación y de la diversidad formativa, ha conseguido liberarse de tramitar el procedimiento de exención de examen para titulados universitarios, labor compleja que en los últimos tiempos había ocupado una gran parte de su volumen de trabajo.

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