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Estamos en un mundo globalizado en el que diariamente se hacen diferentes tipos de gestiones entre países en los que muchas veces se habla un idioma distinto al nuestro. Esto amerita la presentación de una serie de documentos, pero ¿Quién se encarga de la traducción de estos papeles? ¿Una vez traducidos tienen validez legal? Aquí encontrarás las respuestas a estas interrogantes. 

 

¿Por qué los documentos deben ser traducidos? 

Por supuesto, al realizar una actividad comercial, legal o educativa en una nación con un idioma diferente al que hablamos es preciso traducir todos los documentos que presentamos para que las autoridades puedan leer su contenido.

Pero, la simple traducción de los escritos no garantiza su legalidad, es por ello que se exige la actuación de un traductor jurado, ya que solo este profesional puede dar fe de la autenticidad del contenido. 

Es tanta la importancia del traductor jurado que para poder ejercer esta profesión es obligatorio presentar un examen ante el Ministerio de Asuntos Exteriores, solo este organismo autoriza a la persona para que actúe como tal.

 

Ámbito de actuación de los traductores jurados

Un traductor jurado es un profesional que tiene pleno conocimiento de las leyes vigentes en el país donde se emitió el documento y en el que se está presentando, así como de la temática del escrito. Por lo general estos textos son exigidos en las universidades y otros organismos oficiales como fiscalías y ministerios. 

Por lo tanto, una de las funciones de este profesional es traducir los siguientes documentos: diplomas y títulos académicos, contrataciones, poder notariado, testamentos, acuerdos entre empresas y otros. 

 

Responsabilidades del traductor jurado

Entre las múltiples funciones que tiene este experto se destacan:

  • Actuar como un notario.
  • Garantizar la veracidad del escrito traducido.
  • Asumir el compromiso de la traducción al colocar su firma y sello. 
  • Certificar que el documento sea una transcripción textual del original. 
  • Comprender las leyes y también los idiomas inmersos en el asunto. 
  • Interpretar en su totalidad cada uno de los elementos que contienen el documento que debe traducir. 
  • Demostrar que posee suficientes conocimientos prácticos y teóricos que lo capacitan para cumplir con esta actividad.
  • Colocar la fecha y sello a cada hoja del pliego. 
  • Aplicar las normativas sobre traducción jurada. 
  • Brindar confiabilidad en su trabajo. 
  • Evitar la omisión de algún contenido o agregar algo que no contenga el escrito original. 
  • Respetar en la medida de lo posible el formato original del documento.

Conviene destacar que cuando el documento original tenga un escrito añadido a mano por el cliente, el intérprete se encargará de traducirlo, pero debe colocar una nota indicando que existe un manuscrito donde se lee XXX.

 

Los párrafos anteriores ponen en evidencia la importancia de las actividades que ejecutan los traductores jurados, pues no se trata de una simple traducción sobre un tema cualquiera, sino de certificarla oficial y legalmente. 

Es por ello qué, siempre se recomienda contratar los servicios de traductores jurados que estén registrados y autorizados por las autoridades competentes y que cuenten con amplia experiencia en este tipo de actividades.

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