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Como disciplina, la traducción jurídica comprende un nivel de dificultad que implica un constante estudio, interpretación y competencias dentro del derecho, colocando incontables desafíos a su alrededor con los que los individuos que pretendan su ejercicio tienen que confrontar. 

En toda traducción jurídica el entorno pertenece a los pilares primordiales, debido a que cada territorio cuenta con un sistema jurídico propio. Es por esto que una traducción jurídica exitosa no solo cuenta con un asombroso nivel de comprensión lingüística, sino que además abarca un entendimiento legal y sensibilización cultural. 

 

Los desafíos de la traducción jurídica realizan de ella una disciplina tan compleja como admirable, debido a que su cuidado al detalle incentiva una y otra vez a los expertos en la materia a seguir estando en constante aprendizaje, intentando encontrar constantemente la perfección en los documentos traducidos. 

Y es que el lenguaje y la lingüística no suponen un problema una vez que la especialización, el razonamiento y la dedicación están presentes.

No obstante, pese a los retos la traducción jurídica es una y otra vez requerida, de allí que resulte fundamental diferenciar los desafíos implica la traducción jurídica.

 

Dificultades de la traducción jurada

La dificultad de la traducción jurídica consiste en el mínimo, casi invisible, margen de tolerancia hacia los errores realizados en la interpretación y traducción de los textos legales. 

Y es que un diminuto error del traductor puede significar, a efectos legales, un sinfín de secuelas que bien sean casi imperceptibles o de gigantes dimensiones resultan dañinos para el cumplimiento del documento. 

 

De dicha manera, uno de los más grandes desafíos que atraviesa un traductor jurídico es el conveniente dominio en las competencias en derecho y lingüística, cuidando constantemente la exactitud con la que se traduce, interpreta y acomoda a la lengua meta. 

 

La traducción jurada es multidisciplinaria 

En la traducción jurídica no basta con dominar 2 lenguajes con excelencia y sus peculiaridades lingüísticas, sino que un traductor jurídico debería tener competencias avanzadas en tantas especialidades como sea primordial. 

A partir de contratos comerciales, actas, estatutos hasta acuerdos, los traductores jurídicos acostumbran dominar la legislación a partir de las diversas zonas que componen el derecho comparado. 

 

No obstante, no existe un traductor jurídico generalista, ya que resulta imposible comprender cada una de y todas las ramas del derecho (internacional, fiscal, mercantil, propiedad intelectual, etcétera.) con igual nivel de pulcritud, cuidando detalle a detalle y conociendo sus singularidades.

 

Fidelidad al archivo 

En la traducción jurídica, a diferencia de otros espacios de la traducción, se debería considerar diferentes puntos que van más allá del escrito en sí. El traductor tendrá que paralelamente dilucidar con exactitud lo expresado, incluyendo la utilización de términos técnicos, expresiones o citas referentes, y respetar las propiedades propias del archivo que se es traducido en su lengua meta. 

 

¿Jurada o jurídica? 

Si bien los dos tipos de traducción provienen de una misma raíz las dos entienden diferencias significativas que lo harán acogerse por una u otra: 

-Traducción jurada: Se ocupa de la traducción de documentos públicos como partidas de origen, actas de matrimonio, sentencias, etcétera. En términos de protocolo resulta más compleja que la traducción jurídica, debido a que comúnmente es desarrollada por un profesional designado por el ministerio que corresponde. 

 

-Traducción jurídica: Corresponde a la traducción de los otros documentos jurídicos, por lo cual no precisamente debería ser desarrollada por un funcionario público, tan solo necesita de un traductor experimentado y especializado en la materia. 

Al instante de emprender el camino hacia la traducción jurídica es común que el problema de la confusión y la desinformación jueguen en contra. Términos como traducción jurídica y traducción jurada son muchas veces confundidos erróneamente. 

 

Considerar el contexto 

En toda traducción jurídica el entorno pertenece a los pilares primordiales, debido a que cada territorio cuenta con un sistema jurídico propio. Es por esto que una traducción jurídica exitosa no solo cuenta con un asombroso nivel de comprensión lingüística, sino que además abarca un entendimiento legal y sensibilización cultural. 

Los desafíos de la traducción jurídica realizan de ella una disciplina tan compleja como admirable, debido a que su cuidado al detalle incentiva una y otra vez a los expertos en la materia a seguir estando en constante aprendizaje intentando encontrar constantemente la perfección en los documentos traducidos. 

Y es que el lenguaje y la lingüística no suponen un problema una vez que la especialización, el razonamiento y la dedicación están presentes.

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